La película de Meryl Streep y Anne Hathaway también tuvo su gala en Mar del Plata. Amigas, parejas y muchas madres e hijas asistieron al estreno: pochoclos y glamour en el Cine del Paseo Aldrey.
No fue un estreno más: el hall del Cine del Paseo Aldrey se llenó este miércoles de rojo. Espectadoras con accesorios, vestidos, camperas, camisas, notable rouge y chaquetas de un rojo brillante acompañaron el estreno mundial de “El diablo viste la moda 2”, la segunda parte de la histórica película con Meryl Streep y Anne Hathaway en los roles centrales.
Grupos de amigas de todas las edades, madres e hijas y parejas decidieron no perderse nada, ni lo que pasaba afuera en el hall ni lo que iba a pasar adentro, en la sala Atmos.
Afuera, un escaparate con el afiche del filme que dirigió
David Frankel, decoración dorada y un zapato rojo en exposición hizo de espacio ideal para que las fanáticas de la historia pudieran sacarse una foto.
Algunas se animaron a posar, otras apelaron a las selfies para registrar la experiencia y sentirse parte del fenómeno global que despertó la cinta y que se vuelca a las redes sociales.
“¡Obvio! acá estamos”, dijo Silvina sobre el atuendo rojo que lució, sumándose a la tendencia mundial que emprendieron también varias famosas en las diversas galas de la película que se hicieron en las principales capitales.
“Amo a Meryl Strep, la amo de toda la vida, es la mejor actriz del mundo mundial”, río la mamá y confirmó lo que ya se intuía con solo verlas: “Es un planazo” salir madre e hija para espiar cómo siguieron las vidas de aquellos icónicos personajes.
Parecido fue el sentir de Andrea y Milagros, también madre e hija. “La vi cuando recién salió (hace veinte años) y ella empezó a verla cuando crecía”, dijo la madre. Fue sincera respecto de las expectativas: la primera parte “deja la vara muy alta” y se entusiasmó con la nueva trama, de la que se conoció poco.
Apenas se supo que Miranda Priestly, la editora todopoderosa que lleva adelante Meryl Streep, tiene ahora que enfrentar la pérdida de influencia de las revistas de lujo y la falta de anunciantes en medios tradicionales. En plena crisis, debe batallar con las herramientas que tiene a mano.
Muy elegante, con un vestido rojo urbano, Luján reconoció que no vio la primera parte del filme. Pero recurrió al Chat GPT que, gentilmente, le confeccionó un resumen detallado. “No llegue a verla, pero había que venir y más que nada compartir un momento con amigas”, dijo mientras esperaba a más chicas.
Luján es una de las muchas fanáticas de la moda, pero no tanto de las tendencias ni de lo que se usa, sino de la moda como elemento antropológico que marca a las sociedades de todos los tiempos. “Me gusta estudiar la moda, cómo se viste la gente, más como una cuestión social”, observó. Por eso el interés.
Otra interesada por la moda fue Isabel, que en la noche del miércoles cumplía 12 años y contó sobre su pasión por el mundo “fashion”.
“Me encanta la moda, me encantan los personajes, me gusta vestirme, ver moda, diseñar y en un futuro lejano ojalá modelar”, aportó su testimonio a LA CAPITAL.
Y para Marcela, quien acompañó a su amiga al cine, lo destacado del filme apunta al rol de la mujer, en este caso de Miranda. “Es una mujer que llega a ese lugar que normalmente está destinado a los hombres y creo que es parte de su personalidad, por eso ella tiene que ser cómo es, para que no la pasen por encima. Sin perder de vista el hecho de ser mujer, de ser femenina, pero esa parte me llama la atención y lo refleja en la ropa”, dijo.
Muchas amigas no dejaron pasar el dato de que vieron “la peli” hace veinte años, con otras vidas y otros dilemas a cuestas. La comparación de las más grandes estuvo a la orden del día, un “qué estaba haciendo yo” dos décadas atrás. Todas arrojaron una sonrisa: la vida es otra pero el cine las sigue motivando a salir, a arreglarse, a producirse y ponerle el color de la pasión a una noche destemplada de Mar del Plata.